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Una reunión, una carta, muchas preguntas



José Raúl Mulino Exministro de Seguridad Pública

Sabía y dije que la reunión de junta directiva de CD produciría un antes y un después. Llegué puntual y a la entrada de la oficina, afuera, Mariela Jiménez me entregó copia de la denuncia interpuesta por varios grupos de base del partido contra los diputados (18) que votaron fuera de la línea política el 1 de julio. La directiva no es, por estatuto, la instancia para presentar estas denuncias, sino la fiscalía del partido. Pero aun así, por lo importante del tema, lo mencioné en directiva. Habían pedido cortesía de sala tales grupos de base, cosa que era muy renuente a aceptarse, pero al final, a insistencia mía, de Frank De Lima y de otros pocos, se otorgó al final de la reunión, habiéndose agotado el tema.

El punto del orden del día medular era la evaluación de lo sucedido el 1 de julio. Allí el secretario general Roux leyó una carta firmada por la subsecretaria Alma Cortés transmitiendo, al decir de la misiva, la petición de Ricardo Martinelli de no interponer acciones contra diputados, invocando la necesidad de unidad de Cambio Democrático y pasar la página de lo sucedido. Dicha carta no era del conocimiento de la señora Marta de Martinelli, a quien pregunté al día siguiente. Con la misma, el secretario Roux sentía que el tema quedaba superado y eliminada la presión que sobre él, más que sobre nadie, se hacía por su vínculo con los diputados.

Pedí la palabra y solicité que las mismas constaran en acta para después. Manifesté mi sentir por lo sucedido. Igualmente, dije que estábamos asistiendo a la toma del CD por las personas adeptas al varelismo y que me preocupaba que el partido, por manipulaciones ya conocidas, perdiera el rol de oposición que hemos venido ejerciendo desde la militancia y sacrificios, cosa que no se ha reflejado en tres años en la bancada. La lealtad para mí es de importancia y es una sola, me ratifico en ello. CD pegado o asimilado al varelismo es derrota segura, y Varela busca un candidato aquí y otro en el PRD que sean leales opositores. A esto el secretario general Roux mostró su desacuerdo, ya que no cree que suceda. Pero el tiempo lo dirá si dejamos que el varelismo tenga éxito. El partido no puede depender de la bancada. Las elecciones de 2014 lo demostraron con números, al verse que en muchos circuitos los diputados hasta doblaron en votos al candidato a presidente, realidad que nada impide que pase. Obviamente, noté al secretario Roux a la defensiva. Son sus aliados desde hace tiempo y eso no me preocupa, ya que cada quien escoge a quien apoyar, así como el palo en que se ahorca. Mientras, los miembros de base gritaban fuera sin que les permitieran entrada hasta que alguien ordenó que pasaran a la antesala de la reunión.

La carta de Alma me dejó más preguntas que respuestas. Desconozco si ella o alguien habla con RM de estos temas. Sin embargo, mi impresión fue que vino como bálsamo restaurador al secretario Roux, que reflejó de inmediato control de la situación hacia sus aliados los diputados. Pero como dije frente a los grupos de base, si en el fondo hay algo positivo que ayude a RM en su situación, le concedo el beneficio de la duda y eso pedí. Me rompo la cabeza pensando, como abogado, qué ofrecimiento realista pudo habérsele planteado a Ricardo Martinelli en su laberinto. Varela es conocido por no cumplir promesa alguna; pruebas al canto. ¿Puede Varela destrabar la situación jurídico-política de Ricardo Martinelli e hijos ante la justicia y autoridades panameñas y norteamericanas? ¿Quiere Varela a Ricardo Martinelli realmente en Panamá?

¿Qué pasaría si al margen de Varela, Ricardo Martinelli se acoge a una extradición voluntaria y se manda a cambiar y someterse aquí a la humillación final y esperada por muchos? Si aceptamos que Varela puede lograrlo, aceptemos entonces que estamos frente a un dictador sin disimulo con el control, ya no velado, de todos los poderes de facto usurpados. De allí, y lo digo de buena fe, que esta carta simplemente le calmó por esa reunión la situación y cuestionamientos al secretario general Roux, mas no así a Ricardo Martinelli, si algo hubo. Cuando uno está preso y aislado, tiende a agarrarse al primer palo que ve flotando para salvarse. ¿Es esta carta ese palo flotando? Si lo fue, es lastimoso. En no pocas ocasiones he escuchado de promesas. ¿Algo distinto que no sea incrementar la persecución solo a cuantos seamos CD opositores ha pasado en tres años? Aquí hay “justicia” contra los CD y punto, ¿o digo algo extraño?

Al entrar a la cortesía de sala, los copartidarios venían exaltados y ofendidos. El secretario general Roux les leyó la misiva y se retiró junto a los diputados Lazarus y Bernal, dejando la sala con varios directores que tratamos de manejar la situación advirtiendo que la directiva no es competente para atender sus denuncias y que sus derechos estaban incólumes para ejercerlos, de acuerdo al estatuto, ante el fiscal, cosa que hicieron y está en curso hasta donde conozco, corriendo términos.

Los testimonios de los demás en la reunión, salvo Frank, fueron opacos. Se notaba temor, pusilanimidad, búsqueda de acomodo. A ojos vistas, como dijeron, la Asamblea es otra realidad, lo que a mi entender debe significar permitir un “dejar hacer, dejar pasar”, situación que, aunque en solitario, rechazo por inconsecuente con la función de un partido en oposición democrática altamente perseguido, con una cuota selectiva de prisiones ilegales y con nuestro presidente preso con fines de extradición. Si esto es lealtad o sinónimo de unidad, ¡me revelo ante semejante equiparación de términos!

Al término de la reunión, leo un tuit del secretario general Roux que manifestaba, palabras más o menos, que la “junta directiva había decidido no tomar acciones contra los diputados por el voto del 1 de julio”. Le respondí e igual hizo Frank destacando que eso no era cierto y que la directiva no puede tomar esas decisiones. “Una media verdad es una mentira completa”.

El tiempo dirá si me equivoqué y nada pasa. La verdad, me da igual porque el trabajo lo sigo haciendo. La reunión sí marcó un antes y un después para todos los que asistimos. Nos conocemos ya sin tapujos. Pero me ratifico en mi postura de lucha opositora para llevar a ganar a CD en 2019, a pesar del varelismo que ya tenemos dentro de CD.

¡Mientras, el reloj sigue su marcha y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá!

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