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Derechos sin revés: Más allá del Caracazo



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La historia de COFAVIC es también una historia contra la impunidad y la violencia. Su fundación está directamente ligada a la historia contemporánea de Venezuela, a los sucesos de febrero y marzo de 1989, y aunque esa es su impronta, su impacto ha trascendido el Caracazo, aunque su misión inicial se mantiene: promover y fortalecer el respeto de los derechos humanos y contribuir a la consolidación de la democracia, mediante la lucha contra la impunidad, la educación, la investigación y la difusión del Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

COFAVIC nació del esfuerzo y la organización de familiares de víctimas de violaciones de derechos humanos, y hoy en día quienes la fundaron  se convirtieron en activistas y defensoras de los derechos humanos. La organización ha sido, particularmente, dirigida por mujeres motivadas por la necesidad de exigir el establecimiento de la verdad, la justicia y la reparación en casos de ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada de personas, en rechazo a prácticas de tortura y detenciones arbitrarias, así como a favor del apoyo a las mujeres víctimas de violencia.

Durante toda su historia, COFAVIC ha contribuido con la consolidación de una sociedad más democrática, en la que no haya impunidad y las violaciones de derechos humanos no sean toleradas por el Estado ni por la sociedad. Ha sido norte de COFAVIC potenciar el empoderamiento de las personas para que fortalezcan la defensa de sus derechos y los de otros.

Los sucesos de febrero y marzo de 1989 representaron un giro importante en la historia de Venezuela y muy particularmente para los derechos humanos. Ese vuelco hizo que la misión inicial de COFAVIC, por la fuerza de los hechos que se dieron en el país, sufriera cambios sustantivos que ampliaron su acción y la han hecho vigente.

Por ejemplo, COFAVIC mantiene, desde su fundación, el acompañamiento a víctimas, porque existe la clara convicción de que hechos como los ocurridos en febrero y marzo de 1989 no se pueden repetir, y porque es necesario romper el esquema de miedo e impunidad que prevalece en el país.

En ese sentido, COFAVIC se ha enfocado en documentar y brindar apoyo a familias víctimas de ejecuciones extrajudiciales; torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes; desaparición forzada de personas; detenciones arbitrarias cometidas por cuerpos de seguridad del Estado, así como todos los obstáculos que impiden el acceso a la justicia y la reparación de las víctimas.

Ese trabajo ha permitido, entre otros alcances, determinar el perfil de las personas que sufren frecuentes violaciones de sus derechos: hombres jóvenes en edades comprendidas entre 15 y 25 años, pero en el 76% de los casos quienes denuncian violaciones a los derechos humanos son mujeres. Madres, hermanas, abuelas e hijas son las que acuden a los organismos de investigación a exigir justicia, protección y reparación frente a los daños causados. Es por ello que todas las actividades de COFAVIC poseen como eje transversal la perspectiva de género porque permite profundizar de manera diferenciada los efectos que este tipo de violaciones a los derechos humanos dejan en las víctimas y la sociedad.

También COFAVIC ha desarrollado programas especializados en materia de educación de derechos humanos con comunidades, jóvenes y funcionarios públicos, para contribuir al fortalecimiento de las instituciones y a promover la exigibilidad de derechos humanos entre la población.

COFAVIC brinda acompañamiento jurídico, psicológico y comunicacional a las víctimas de violaciones a los derechos humanos, quienes acuden en busca de orientación y apoyo para sobrellevar la criminalización y la impunidad de la que son víctimas. En algunos casos, quienes denuncian sufren amenazas y graves actos de hostigamiento y criminalización.  

Desde 1989, COFAVIC ha seguido y documentado más de 1300 casos de violaciones a los derechos humanos en Venezuela, relacionados con violaciones al derecho a la vida, la libertad personal y al debido proceso porque creemos que trabajar la memoria pasa por el hecho de incluir voces que han sido excluidas y suprimidas sistemáticamente.

Las víctimas de violaciones de los Derechos Humanos tienen que hacerse visibles en el escenario público y esto solo es posible con la organización.

Las víctimas deben entender que hay herramientas que les permiten convertirse en actores sociales y políticos con capacidad para impulsar transformaciones.

El propósito es que cada una de sus voces se propague y que cada uno de las víctimas se convierta en gestores de la memoria y que sean sensibles frente al drama que padecen otros.

Ese es nuestro lema y nuestra razón de ser Por cada víctimas miles de voces.

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